Ponemos el acento en lo que import

Ponemos
el acento en
lo que importa

¿Qué hacemos?

Hay ciertas cosas en la vida que son muy difíciles: abrir una caja de cereales sin destrozarla, lavarse los dientes sin llenar de manchas el espejo del baño y, sí, escribir. Si estás aquí, ya lo sabes: presentar tus ideas de forma clara, sencilla y coherente a la vez que mantienes el interés de tus lectores es algo parecido a hacer malabares mientras pedaleas en un uniciclo.

Todo el mundo puede escribir unos párrafos, pero llevar tu mensaje al lector es algo mucho más complicado.

¿Quieres escribir con Tilde?
Beneficios de la escritura

Beneficios
de la escritura

Escribir para comunicar

Si tienes la impresión de que no te escuchan cuando hablas, de que nadie entiende lo que escribes o de que tus textos no causan el efecto deseado, puede que estés bajo los efectos del síndrome «yo me entiendo» o «yo sé lo que digo». Por suerte, escribir puede ayudarte. Aunque tus ideas suenen bien en tu cabeza, una vez te acostumbres a desarrollarlas de forma lógica y coherente, no tardarás en ver que tu capacidad de expresión mejora en todos los ámbitos.

Cuando te comunicas de forma efectiva, recibes atención instantánea, haces que parezca fácil y mejoras la confianza del lector en lo que dices (y, de paso, la tuya).

Escribir para disminuir el estrés

Seguro que tienes días en los que piensas que nada en el mundo puede irte peor y entonces metes el móvil en la lavadora o te dejas las llaves dentro del coche. En esos días (y en otros), escribir también puede ayudarte. Numerosas investigaciones apuntan a que los que se toman el tiempo de escribir sobre lo que lo que piensan, lo que les pasa y cómo se sienten, mejoran su humor y reducen sus niveles de estrés.

Al escribir de forma habitual, desarrollas tus ideas y las racionalizas, lo que te ayuda a ganar perspectiva sobre tus problemas.

Escribir para prestar atención y concentrarse

Si una de tus frases mentales más típicas es «¿qué venía a hacer yo aquí?», tienes siempre las cosas «en la punta de la lengua», contestas con una sonrisa porque no has escuchado lo que te preguntaban, te tienen que presentar a la misma persona tres veces y eres incapaz de tener menos de quince pestañas simultáneas abiertas en el navegador, necesitas escribir más. No lo decimos nosotros, lo dice la neurociencia. Se ha demostrado que escribir activa múltiples funciones cognitivas en tu cerebro que estimulan la formación de nuevas conexiones neuronales y te ayuda mejorar tus niveles de atención y de concentración.

Dale una oportunidad y, en menos de lo que piensas, serás capaz de leer del tirón el prospecto de cualquier medicamento.

Escribir para aprender

El teorema de Fermat tiene la fama de ser el enunciado matemático más difícil de demostrar del mundo. De hecho, hicieron falta 358 años para conseguirlo. Tú, seguramente, no tengas tanto tiempo libre.

Si dejamos de lado las matemáticas, escribir es una de las mejores formas de aprender. No hay mejor forma de que tu cerebro asimile conceptos nuevos que si te los explicas a ti mismo por escrito, con tus propias palabras.

Al dejar por escrito lo que aprendas, podrás darte cuenta de los «huecos» que tienen tus conocimientos, lo que te ayudará reforzar tus puntos débiles con más facilidad y a que asimiles ideas nuevas mucho más rápido.

La escuela

La
escuela

Lo que no somos

Tilde no es una escuela de escritura tradicional. No te enseñamos a escribir para que consigas títulos o medallas. No nos gustan los «rollos» academicistas ni los manuales de instrucciones. No somos un GPS que te enseñe cómo ir desde A hasta B.

Lo que somos

Tilde es una escuela abierta a todo el mundo, que enseña con un propósito: que consigas informar, persuadir, entretener, reflexionar.

Pero no nos olvidamos de ti: queremos que escribas para ayudarte a pensar con más claridad, para que desarrolles confianza en tus habilidades y para que seas mejor comunicador. En vez de llevarte por rutas trilladas, preferimos darte una brújula y orientarte para que, estés donde estés, vayas donde quieras sin perderte nunca.

Somos fans de los métodos tradicionales de eficacia demostrada como leer, escribir, recibir ‘feedback’ y volver a empezar, pero nunca está de más hacer cosas nuevas. Nos gusta el aprendizaje sensorial y en nuestras clases jugamos constantemente con tus sentidos (la vista, el oído, pero también el tacto y el olfato). Daremos clases descalzos, escribiremos en las paredes, oleremos libros y escribiremos guiados, solos, en equipo y a contrarreloj; y haremos todo eso mientras bebemos litros de café y té y nos conocemos mejor.

No queremos que retengas conceptos, queremos que los sientas como propios y los pongas en práctica con la misma facilidad con la que sales de la cama cada mañana (con esfuerzo y a rastras, pero sin dejar de hacerlo ningún día). Con nosotros, trabajarás la escritura como un proceso, no como una actividad. Juntos, diseñaremos el propósito comunicativo de todo lo que escribes y planificaremos su estructura. Y a lo largo de las semanas, te ayudaremos a perfilar tu estilo para que pienses y escribas de forma clara, concisa y sencilla.

El curso

El
curso

Lo tradicional

Tilde es una escuela que va al grano, y estamos seguros de que la mejor forma de aprender es con práctica deliberada y constante. Por eso, el pilar de nuestros cursos son métodos que seguramente te sonarán de algo.

Leer

Si quieres jugar bien a un juego, tienes que conocer las reglas, pero también las jugadas de los mejores. Por eso, los alumnos de Tilde leen a los profesionales y aprenden de ellos. De hecho, leen tanto que algunos ya no han podido dejarlo.

Escribir

Si no practicas, ¿cómo esperas aprender? Los alumnos de Tilde escriben mucho. Mucho.

Gracias a nuestros ejercicios de calentamiento y estiramientos, estamos preparados para prevenir que te salgan agujetas en los dedos, pero si por alguna razón acabas teniéndolas, recuerda: las agujetas son temporales, la satisfacción es para siempre.

Criticar

Siempre se ha dicho que un buen cocinero debe probar sus platos antes de servirlos. En Tilde, también nos gusta recrearnos con los menús que preparan nuestros alumnos. De nada te servirá leer y escribir mucho si no te ponemos a prueba frente a los demás. Además, tendrás que mojarte para valorar los textos de sus compañeros. Somos civilizados y te facilitaremos un par de botas de goma, pero tenemos que avisarte de que este es, probablemente, el único curso de escritura en el que corres el riesgo de acabar calado.

Lo nuevo

El aprendizaje en Tilde está guiado por el concepto de aprendizaje sensorial. En la educación tradicional, hay un profesor que imparte una lección y unos alumnos que la escuchan. Ese no es nuestro estilo.

Hay una forma mejor de enseñar a escribir: una que estimula tus sentidos y asocia los conceptos que te enseñamos a actividades, movimientos, olores, texturas y sonidos; una que facilita un aprendizaje mucho más profundo y lleno de matices, y estimula el interés de los alumnos para que alcance nuevas cotas.

Por eso, haremos mapas mentales en las paredes de clase, nos sentaremos en el suelo, escribiremos a mano, a ciegas, en equipo, guiados por el sonido de la lluvia o distraídos por los clics de un temporizador de cocina, pondremos a prueba nuestros reflejos con pulsadores y, en definitiva, viviremos cada tema como una experiencia de aprendizaje, no como una lección abstracta.

El contenido

2 horas semanales durante 3 meses

10 alumnos por grupo, como máximo, para que podamos dedicarte el máximo de atención.

12 lecciones temáticas que abarcan desde el momento en que te estás dando cabezazos contra la pared porque no tienes ni idea de qué escribir hasta que tienes un borrador listo para revisar y todo el mundo se pregunta a qué viene esa cara de satisfacción. En el proceso, aprenderás todo lo que necesitas para generar ideas; persuadir, informar, pensar y entretener con tus textos; elegir el enfoque, el tono y el registro en función de quién va a leerte; y ponerte en marcha escribiendo de forma clara, sencilla y concisa.

Múltiples ejercicios individuales y en grupo, diarios y semanales, y un trabajo de final de curso de 6.000 palabras con el que pondrás a prueba todo lo aprendido.

Decenas de lecturas recomendadas para que actualices el vocabulario y tus expresiones, y asimiles cómo trabajan los expertos.

¡Quiero escribir con Tilde!

No somos una escuela de escritura tradicional, usamos métodos innovadores y ponemos los cinco sentidos en lo que hacemos.

Horarios flexibles y clases reducidas, para que pases tiempo de calidad con el profesor.

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